Escribiré
el inicio de este aún largo y hermoso camino, y digo largo porque hemos vivido
las mejores experiencias, cabalgamos en el lomo de la tristeza y pasamos de
ella a las alegrías, nos mezclamos en el mundo de los sueños y de ellos
conmemoramos el grandioso episodio de hacer fuente de vida este amor que
estamos sintiendo. En
solemne paso lento seguimos avanzando, mi amor, en este jardín de emociones que
tú me mostraste, es en él donde mi amor se sigue consolidando y es en él donde
día tras día de tu dulzura y belleza me sigen enamorando.
Es
en nuestros primeros meses que comencé a sentir que formabas parte de mi vida y
que sin ti no se podía formar mi todo, comenzaba a necesitarte, a extrañarte, a
pedirle a Dios por ti; era la primera vez que sentía tantas cosas juntas muy
distintas en mí, y es entonces que di respuesta al ¡por qué! sentía estas
extrañas, pero bonitas sensaciones en mi interior; y la voz de mi corazón me
susurró que me había enamorado, cuando llegaste tú.
Recuerdo
que nos veíamos sólo como amigos y que nuestros corazones aún se reservaban al
amor, poco a poco me fui metiendo en tu vida y sin darnos cuenta cupido nos
lanzó su flecha enamorada y en mi despertó la ilusión…
Tu
camino hubiese sido otro si esa espera de tu viaje a otro continente se hubiese
concretado… pero ya vez como es de curioso el gran destino que hizo que se
pasaran esos años volando, para al fin ponernos frente a frente en la misma
universidad, quien iba a pensar que teniendo amigos en común nunca supimos
quien era quien, hasta que el destino nos jugó su mejor carta, el As del Amor,
el que lleva como sello marcado un delicado corazón y es el que se colocó en
nuestras almas para comenzar a sentir que nos habíamos enamorado y que los
sentidos empezaban a fusionarse para entregarse por completo al ser que se
comenzaba a querer.
Fueron
lindos nuestros primeros momentos, de aquel primer beso que te llevaba a un
sonrojarte por el simple hecho de que era la primera vez que alguien posaba sus
labios sobre los tuyos, ¡fue fantástico!, pues nos embargó la miel del encanto
y la magia de un sublime y delicioso beso.
Lo
tierno de este beso y tu encanto, hechizaron el mundo que creía sólo mío, éste
mi mundo se entregó por completo a ti y hoy se encuentra sumamente engalanado,
pues tus pasos divinos y tu pureza virginal tejieron en mi alma este lindo
sentimiento llamado amor, mil gracias por hacérmelo conocer y mil gracias por
hacérmelo sentir.
Siempre
linda, siempre tierna, siempre encantadora, te quiero siempre así para mí, mi
amor, porque nos amamos, porque somos uno y porque te llevo siempre en mi
corazón.