Corpus et Sanguis Christi

Cada año ocurre algo especial en nuestras ciudades. Ellas son embellecidas para celebrar y dar bienvenida al Señor en la Eucaristía. La Eucaristíahace la Iglesia y la Iglesia vive de la Eucaristía. Pero tambén podemos decir que la Eucaristía hace al cristiano y el cristiano vive de la Eucaristía.

Los cristianos tenemos un tesoro recibido del mismo Señor: la Eucaristía. Este sacramento fue instituido por Jesús en la última Cena. Desde aquella tarde la Iglesia no ha cesado de celebrarla en todo tiempo. En toda la historia de la Iglesia ocupó y siempre será así el centro de la vida de la Iglesia.

La fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi) se inició a mediados del siglo XIII. La celebración fue extendiéndose poco a poco de diversas formas, pero lo más resaltante siempre ha sido la procesión de la Eucaristía. Las palabras de Cristo son reales: Yo soy el pan vivo que ha bajado del Cielo, si alguno come de este pan vivirá eternamente; y el pan que yo le daré es mi carne para la vida del mundo... Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” (Jn 6, 51-54). Aquí no hay ninguna simbología. Estas palabras expresan la realidad del misterio eucarístico, y asi lo entendia y vivia  San Pablo “De manera que cualquiera que comiere de este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor....porque el que come y bebe indignamente, sin dicernir el cuerpo del señor, juicio come y  bebe para sí”. (1Cor 11:23-29)